Cicatrices
cicatrización funcional y estética
Durante el proceso fisiológico
de cicatrización, la reparación cutánea descansa
esencialmente en la estimulación del tejido conjuntivo.
En un primer momento, la
formación del coágulo garantiza la unión entre
los bordes de la herida. A continuación, se produce una migración
de los fibroblastos, que sintetizan el colágeno (organizado
en fibras) y forman la red cicatricial.
Finalmente, la epidermización
cierra completamente la herida. Lamentablemente, en ocasiones este
proceso se altera, dando lugar a cicatrices antiestéticas
y, a veces, invalidantes, que pueden incluso resultar dolorosas
o complicarse con queloides y adherencias. El tejido cicatricial
postraumático o postquirúrgico puede caracterizarse
por una fibrosis excesiva, que da lugar a cicatrices hipertróficas.
Asimismo, la alteración de las propiedades mecánicas
de los tejidos después de la cicatrización dará
lugar frecuentemente a una pérdida de la amplitud articular.
Una "buena"
cicatrización constituye, para el paciente, una ventaja funcional
y estética. Con el fin de prevenir las complicaciones
secundarias y encauzar de forma temprana el proceso de cicatrización,
es recomendable una movilización precoz de la cicatriz. Sin
embargo, en función de la localización y de la calidad
de los tejidos, algunas cicatrices resultan difíciles de
movilizar manualmente, por no hablar del dolor que provocan.
Contrariamente a la acción
manual, la Técnica LPG®,
(26) permite intervenir desde el momento en que se ha completado
la epidermización, garantizando una movilización indolora
del tejido cicatricial en todas las regiones del cuerpo, sin ejercer
ninguna presión ni tracción incontrolada, algo que
la
mano sola no puede realizar.
Las observaciones clínicas
efectuadas en medios especializados destacan dos elementos clave.
Por un lado, la eficacia de la Técnica LPG®
en el tratamiento de los tejidos cicatriciales superficiales y profundos.
Por otro, su capacidad para actuar sobre las adherencias susceptibles
de generar una alteración funcional como, por ejemplo, en
la mano.
La Técnica LPG®
está diseñada para todas las cicatrices, incluso las
antiguas, gracias, entre otras cosas, a su acción antifibrótica.
Con la Técnica LPG®,
el terapeuta dispone de un método instrumental no invasivo,
indoloro y no traumático, que le permite tratar las zonas
cicatriciales más difíciles (7-10).
|