Esclerodermia
Enfermedad crónica que afecta más a las mujeres,
la esclerodermia puede darse de forma localizada
o sistémica, con un denominador común:
una induración (endurecimiento) esclerótica de la
piel. El término “esclerodermia”, que procede
del griego scleros (duro) y derma (piel), describe por sí
solo el principal signo o síntoma de esta enfermedad. ¿Cuál
es su incidencia? Cada año, se dan entre 2 y 16 nuevos casos
por cada millón de adultos.
Aunque no sigue una pauta específica, la enfermedad suele
aparecer entre los 40 y los 50 años.
La forma localizada (Morfea), afecta esencialmente a la dermis
y se limita generalmente a la esfera cutánea, aunque a veces
también alcanza a los tejidos subyacentes, como aponeurosis
y músculos. La forma sistémica, en cambio, tiene múltiples
manifestaciones:
además de unos signos cutáneos variables, afecta
también a múltiples órganos (riñones,
pulmón, tubo digestivo, corazón…). De gravedad
variable, sus manifestaciones son diversas: en un sentido,
la esclerodermia hace pensar en un calidoscopio.
Dicho de otra forma, lejos de ser uniforme, se subdivide increíblemente.
Un blanco nacarado...
En su forma cutánea más frecuente y menos grave, la
esclerodermia se caracteriza por el endurecimiento y engrosamiento
de la piel, que se vuelve rígida e imposible de flexionar.
Esta afección adopta la forma de placas de color blanco
nacarado rodeadas, en ocasiones, de un borde lila que puede aparecer
en cualquier parte del cuerpo. Estas manchas pueden dejar secuelas
estéticas, e incluso funcionales, que pueden llegar a limitar
los movimientos articulares.
¿Existe actualmente un tratamiento curativo para la enfermedad?
No, ninguno. Si bien se sabe que la fibrosis es el resultado de
una proliferación anárquica de las fibras de colágeno,
la mecánica íntima de la afección sigue siendo
desconocida. Igualmente, con el fin de intentar aliviar a los pacientes
y mejorar su calidad de vida, en la actualidad, sólo podemos
recurrir a tratamientos puramente sintomáticos. Entre otros,
la administración de corticosteroides y la kinesioterapia.

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LPG: resultados probados La técnica LPG
parece poseer numerosas bazas a la hora de tratar los síntomas
cutáneos de la esclerodermia. ¿No son acaso dos de
los fundamentos del Cellu M6 la acción desfibrosante y la
mejora de la microcirculación?
Además, las lesiones de la esclerodermia presentan una
estrecha relación con las cicatrices atróficas. Y
de hecho, la técnica LPG se ha forjado una reputación
sin fallas en el tratamiento de estas últimas. Basándose
en la lógica y sus presunciones favorables, el Pr. W.I. Worret
y su equipo del Departamento de Dermatología y Alergología
de la Universidad de Munich han llevado a cabo un estudio piloto
sobre 10 pacientes (6 mujeres y 4 hombres) con edades comprendidas
entre los 17 y los 68 años.
Durante 13 semanas, cada uno de ellos, afectados por una esclerodermia
localizada (Morfea), recibió una sesión de Cellu M6
semanal con el programa para el tratamiento de las cicatrices secuencialidad).

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En septiembre de 2004, los investigadores alemanes publicaban
los resultados de su estudio en Journal of the European Academy
of Dermatology & Venereology*. Balance positivo: en todos los
casos, se observó una mejora importante del aspecto clínico
de las lesiones, así como una disminución de su induración
y del dolor experimentado por los sujetos.
Tanto el examen clínico como los balances objetivos y documentados
subrayaron un aumento significativo de la elasticidad de la piel
tratada. La tolerancia de los pacientes a la acción del Cellu
M6 fue excelente, y todos experimentaron un aumento en su calidad
de vida. Además, valoraron la posibilidad de recibir un tratamiento
que realmente actuara sobre su problema específico. Aún
no se ha encontrado una cura para la esclerodermia.
Sin embargo, atenuar los síntomas mediante un tratamiento
cada vez más eficaz constituye un desafío realista.
La técnica LPG jugará probablemente un papel importante
en este avance terapéutico. Es lo que debería confirmar
en poco tiempo un nuevo estudio que se llevará a cabo con
una amplia población de pacientes.
*Worret W.I., Jessberger B. Effectiveness
of LPG
treatment in morphea. J Eur Acad Venereol.2004 Sep.;
18 (5): 527-530.
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